El curriculum vitae de Paco Asenjo en el mundo de la caza es amplio y variado. Empezó a practicar este bello deporte a la edad de 17 años, como es preceptivo, actuando de mochilero del padre de su mujer, D. Alfonso Ayuso(†), avezado cazador y gran aficionado a la caza del lagomorfo. Esta modalidad nunca llegó a calarle profundamente, llegando a ejercerla muy ocasionalmente. Ha practicado gran diversidad de modalidades de caza, cabe destacar, la caza de acuáticas en las marismas del Guadalquivir, o las batidas de jabalí en la comarca de los Vélez (Almería) o el zorzal al salto en las estribaciones del pinsapar de Grazalema.

            Con el paso del tiempo se decantó por la caza de la paloma torcaz; en ella ha encontrado grandes emociones y ha visto colmadas gran parte de sus inquietudes venatorias.

            En una etapa de su vida, practicó con bastante asiduidad, la caza mayor, especialmente la montería extremeña, sin despreciar las esperas al jabalí y la berrea del venado. Y digo en una etapa, porque desgraciadamente en este tipo de acciones las ilusiones se pierden con relativa facilidad. Los desengaños se suceden y las esperanzas de abatir ese jabalí o ese venado soñado se van desvaneciendo hasta quedar en prácticamente nada.

            Ejerció como organizador de monterías, primero como subalterno para llegar a capitán. Cargo que pronto tuvo que desestimar. Es duro no poder garantizar a los cazadores unos mínimos. Cuando te sientes mal por esto, es mejor dejarlo.

            Paco ha ocupado puestos de relevancia en el mundo cinegético extremeño, entre otros el de secretario general de la Federación Extremeña de Caza, además de haber sido el responsable de dos disciplinas de tiro, Recorridos de Caza y Compak Sporting durante un largo periodo de 7 años.

            Ha estado trabajando en la Real Federación Española de Caza, primero como Delegado de las disciplinas antes mencionadas, dónde llegó a formar parte de la Junta Directiva, y por último en el cargo de Director de Competiciones.

            En la actualidad, además de ser un modesto cazador de a pie, dirige los designios de las instalaciones del Campo de Tiro Municipal de Olivenza, con las ilusiones puestas en conseguir algún día que un socio del Club “Amigos del Tiro al Plato” llegue a ostentar la vitola de Campeón de España.